ALFABETIZAR
EN COMUNICACIÓN
Jesús Martín Barrero
Barrero nos presenta un texto
con una mirada diferente a lo que normalmente entendemos por alfabetizar, por
la comunicación que debe existir entre docente y estudiante, y como desde una
mirada crítica y reflexiva se deben comprender las practicas pedagógicas. El
autor se ha apoyado en una serie de análisis y observaciones que Paulo Freire
realizó de acuerdo a sus experiencias y reflexiones en el campo educativo, y como
desde un proyecto de práctica docente pudo transformar, y movilizar pensamientos
en una población de adultos analfabetas, regidos por un sistema opresor.
Durante estos procesos, surgieron textos tan importantes como la pedagogía del
oprimido, que se ha convertido a nivel mundial en uno de los textos más recurrentes
y necesarios para poder comprender otras formas de interpretar la educación y
de qué manera esta afecta y moviliza al hombre.
El autor plantea una reflexión
con la cual estoy de acuerdo desde todo punto de vista y es que el lenguaje articula
el sentido de la acción, de la comunicación y, por ende, el de la sociedad.
Esto quiere decir, desde mi punto de vista, que el lenguaje juega un papel
determinante en la construcción social, que configura maneras de ser, pensar y
actuar.
Freire llama palabra
generadora a aquella que produce afectaciones y movilizaciones en los
hablantes, que hace posible otras alternativas de comunicación, de sentido, de
interpretación, y es allí en donde el ser humano tiene la posibilidad de
reinventarse, de reconstruirse, de adquirir nuevos significados, nuevas subjetividades,
y todo esto lo logra, gracias a esas relaciones de reciprocidad que establece
con otros, con ese otro que lo complementa y lo constituye como ser social.
Una parte del texto que me
causa cierto descontento y no por lo que escribió el autor, sino por el impacto
que aún tiene en nuestra sociedad es que aún existe lo que Freire denomina la
cultura del silencio, la cual se trata de todos aquellos esquemas de
pensamiento instaurados desde la conquista en donde prevalece la figura de un
patrón, de un monarca, que está por encima de los sujetos y en donde estos no
tiene derecho a hablar, y por lo tanto la única voz que se escucha es la del
silencio, al cual aún estamos siendo sometidos.
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