LANGDON WINNER
Winner nos propone un su texto
algunas herramientas conceptuales que permiten en cierto sentido aclarar
dudas acerca de sí los artefactos electrónicos
tienen en sí mismos cualidades políticas y
cómo estos sistemas tecnológicos se encuentran entretejidos con las
condiciones políticas que enmarcan la modernidad.
A manera de opinión propia,
considero que los artefactos técnicos han permitido en gran medida mejorar las
condiciones de vida de las personas, generando de esta manera grandes cambios
para la sociedad. Aunque en muchos
casos, estos mismos fueron utilizados de forma política para ejercer control
sobre las masas. Muy al contrario de lo
que erróneamente se puede pensar, que la tecnología lo que busca es desplazar
al hombre, generar desempleo y quien sabe que cantidad de cosas más.
Winner sugiere que debemos prestar atención a las
características de los objetos técnicos y al significado de tales
características, que debemos ir más allá y reflexionar acerca de cómo las
fuerzas sociales y económicas dan forma a las tecnologías y por ende cómo ellas
sí tienen en sí mismas un carácter de tipo político.
También propone 2 formas en las que los artefactos
pueden poseer cualidades políticas.
Un
ejemplo claro de este sistema son los pasos elevados de Long Island que fueron
deliberadamente diseñados para obtener un determinado efecto social. Así mismo
la historia de la arquitectura, el urbanismo, y las obras públicas contienen
muchos ejemplos de estos propósitos políticos. [1]
Para
el autor, la bomba atómica es el ejemplo más obvio de artefacto inherentemente
político, posee un sistema interno socialmente autoritario, exige que esté
controlada dentro de una cadena de mandos de jerarquía. Necesitan especialmente
unos patrones de poder.
De
esta manera, Winner nos demuestra en qué sentido es posible que los artefactos
tecnológicos tengan cualidades políticas.
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